Foto: Niños Casa de los Dones en Turbaco (Bolívar)

“Quien no vive para servir, no sirve para vivir” de la autoría de la Madre Teresa de Calcuta, quizá se ha convertido en una frase cliché a la que muchos en algún momento han recurrido, pero posiblemente pocos han puesto en práctica. Sin embargo, algunos han marcado la diferencia y nos demuestran que sí se puede dejar huella y sembrar esperanza en la vida de otros.

En ese grupo de pocos se encuentra Arlena Hoyos, una mujer empoderada, abogada de profesión y madre de tres hijos, quien con un espíritu sensible y una visión de esperanza un día volcó su mirada hacia los más desfavorecidos y conoció la realidad a su alrededor y la indolencia de muchos ante la necesidad de otros. Fue así como nació este gran sueño llamado Fundación Dones de Misericordia.

Esta organización sin ánimo de lucro se constituyó legalmente en el 2005 con un único propósito “continuar ayudando a quienes más lo necesiten”. Actualmente, cuenta con tres sedes, dos en el municipio de Turbaco (Bolívar) y una en el corregimiento de Tierra Bomba.

En Turbaco funcionan el Hogar de los Dones, que alberga a 45 adultos mayores en condición de abandono, y la Casa de los Dones, en la que viven 28 niños que fueron recuperados de las calles. A diez minutos de Cartagena en lancha está la tercera sede, el Kiosko de los Dones, ubicada en Tierra Bomba, allí 600 niños y adolescentes reciben apoyo escolar a través de la jornada complementaria en la que se refuerza su educación.

Así mismo, a este grupo de niños del corregimiento, se les incentiva la práctica de diferentes disciplinas deportivas como fútbol, béisbol y tenis, a través de las cuales se les imparte la importancia de los valores. También, las familias de los pequeños participan de diferentes talleres como modistería, artesanías y liderazgo, creando sus propias microempresas en las que comercializan los productos que con sus talentosas manos realizan. Por su parte, los adultos mayores hacen parte de la actividad “Canitas Felices” y dan a conocer todos sus dones sin importar la edad, con el objetivo de dar ejemplo a los más jóvenes.

A lo largo de estos 14 años la Fundación Dones de Misericordia ha rescatado y protegido a 3.068 niños y adolescentes; 1.300 familias han tenido un impacto a través de los programas que se desarrollan en las sedes Casa de Dones y Kiosko de Dones. Así mismo, 60 adultos mayores han sido rescatados y llevados al Hogar en Turbaco y 50 más continúan descubriendo sus talentos en el programa ‘Canitas Felices’ del Kiosco de los Dones en Tierra Bomba.

El camino es largo y falta mucho por recorrer, pero en lo ya transitado han sido muchas las manos que se han sumado y cientos de voluntarios que han acompañado cada paso, algunos donando su talento y su tiempo, otros sus recursos económicos y una junta directiva que con su compromiso ha hecho que este proyecto de servicio siga progresando.

Todos han aportado su granito de arena para que adultos mayores y niños en condición de abandono sonrían de nuevo. Quien llega a Dones de Misericordia aprende más de lo que va a enseñar, porque hay historias invisibles detrás de cada niño y hay experiencias invaluables en cada sonrisa de un abuelo.

¡SI YO CAMBIO, TODO CAMBIA!

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